Souls for sale

Volviendo de la Luna

con 3 comentarios

No, drugos mios, este blog no ha muerto. Simplemente estaba otoñando, comiendo castañas. Hace una una semana casi exactamente dije que iba a escribir al día siguiente sobre ciertas cosas, pero no lo hice ya que los regalos por el aniversario de mi nacimiento (hay que ser enrevesado para no decir cumpleaños y decir una tontería tan grande (y hay que ser raro para comentar tu propia expresión calificandola de enrevesada (este monologo estúpido (creo que abuso de los paréntesis y que esto sólo ayuda a perder el hilo de lo que estaba diciendo (Calla, subconsiciente -.- ))))) han ocupado mi tiempo y no he podido pasarme por aquí. Pero no desesperéis, que siempre encuentro hueco para venir a contar algo de dudosa relevancia. Hoy toca paranoia seria así que, ya sabéis, después de leerlo un gelocatil para el dolor de cabeza.

Nuestro infatigable heroe vuelve al hogar, tras el visionado de una película de William of the Bull y de acompañar a su heroína favorita a casa, horas después de haber anochecido. Cruza la plaza que suele cruzar todas las noches, y que esta noche estrena bancos, caminando involuntariamente al ritmo de la banda sonora que se reproduce desde el bolsillo de su chaqueta vaquera. Es entonces cuando, levantando la vista para deshacerse de las odiosas e hipnotizantes lucecitas azules, observa la Luna. Allí, al fondo de la calle peatonal que desemboca en la plaza , grande, amarilla, enorme, quieta, descomunal y fiel, noche tras noches, salvo la que libra una vez al mes. Nuestro protagonista sonrie y no puede evitar utilizar uno de los asientos como trampolín para intentar alcanzar a esa enorme centinela. Pero su intento es en vano. La gravedad impone su ley y retorna al suelo con la misma velocidad con la que se despegó de él. Y es entonces cuando el peligro rueda directo a nuestra celebridad. La inmunda bestia bicicla es inmediatamente controlada por su jinete que sabiamente logra impedir la fatalidad. Risas nerviosas por ambas partes, un “lo siento” en el aire. La plaza se acaba y nuestro protagonista camina involuntariamente al ritmo de la banda sonora que esta noche ilumina la luna.

Buenas noches fundidas en negro…

Escrito por Ziraco

10 Noviembre, 2006 a 12:20 pm

Escrito en Desventuras

3 comentarios

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  1. Hola Xabi!!
    Bonito relato. No sé que tiene la luna que nos atrae tanto, pero algo tiene. Me ha gustado mucho el apunte (el de los parentesis (resulta divertido ;-) ))
    Un saludo!!… y cuidadín con las bicicletas, ¿o con los jinetes?jajajja

    Anita

    12 Noviembre, 2006 a 9:32 am

  2. Gracias por pasarte por aquí ^^
    Sí, ciertamente es impresionante lo increible que puede llegar a ser la Luna en algunas ocasiones. El otro día parecía un queso gigante 0_o. Ajá, tendré cuidado con las amazonas.
    Un saludo.

    Ziraco

    13 Noviembre, 2006 a 4:23 am

  3. Hola de nuevo!!
    La verdad ha sido éste un gran descubrimiento; era la primera vez que me metía en tu blog :O y me gusta mucho cómo escribes, ya se lo comenté el otro día a Nere… Así que descuida, que volveré por aquí :p
    ¡Me encanta cuando parece un queso, está enorme y amarilla y parece que está a 2 pasos!

    Un saludo!!!

    Anita

    15 Noviembre, 2006 a 7:42 am


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